El Lenguaje Verbal Como Parte Del Desarrollo Integral Del Niño
Les dejo este artículo para que puedan usarlo como referencia a la hora de detectar que niños son los que necesitan un apoyo para el correcto desarrollo de su lenguaje.
De los dieciocho a veinticuatro meses
de edad
Entre
los 18 y 24 meses, la mayoría de los niños cuentan con un vocabulario mayor a 50 palabras, pasando a combinar 2 a 3 palabras en una frase,
dándose inicio al habla "sintáctica"; es decir, el niño comienza a
articular palabras en frases y oraciones simples.
En
sus expresiones verbales utilizan sustantivos (nombres), verbos (acciones) y
calificadores (adjetivos y adverbios).
Entre
estas clases gramaticales suelen establecer las siguientes relaciones:
•
Entre dos nombres (o sustantivos):
"Zapato papá" (poseedor y
objeto poseído)
"Sopa silla" (relación
fortuita)
•
Entre nombre y verbo:
"Abre puerta" (verbo y
objeto)
"Papá come" (sujeto y
verbo)
•
Entre calificadores y adjetivos:
"Bonita pelota"
(calificador más nombre)
"Más juego" (calificador
más verbo)
"Más bonita" (calificador
más calificador)
Hacia los dos años el niño posee un
vocabulario aproximado de 300 palabras. En sus expresiones suele
observarse, también, el inicio de la utilización de los pronombres personales
"Yo" y "Vos" y el posesivo "Mi" y
"Mío". Sus frases expresan intención y acción: "hace lo que dice
y dice lo que hace".
En
esta edad surge la función simbólica en el niño y termina el predominio de la
inteligencia sensoriomotriz dando lugar a la inteligencia representacional. Con
la función simbólica el niño tiene la
capacidad de representar mentalmente las cosas y evocarlas sin necesidad de que
éstas estén presentes.
Con
la capacidad simbólica, los gestos y las expresiones verbales del niño
comienzan a referirse cada vez con mayor frecuencia a realidades más
abstractas, haciéndose más dominante en el lenguaje.
Los
símbolos (significantes) vienen a desempeñar un papel singular en el desarrollo
posterior del niño, ya que éstos son los que van a permitir construir los
códigos sobre los cuales se configuran las bases de las funciones superiores.
Mediante estos códigos es que accedemos a las emociones, a las realidades
abstractas, al lenguaje y a convertir lo implícito en explícito.
Esta
capacidad simbólica permite al niño explorar e incrementar su lenguaje verbal,
manifestando interés por escuchar cuentos sobre sí mismo o sobre su familia, en
los cuales va captando el sentido de las palabras y oraciones de las
narraciones que los padres le brindan.
De los dos a los tres años de edad
A
los tres años se produce un incremento
rápido del vocabulario, incremento que es mucho mayor que lo que ocurrirá
posteriormente, llegando a tener un promedio de 896 palabras y a los tres años
y medio 1222 palabras (Smith, 1980). El niño en sus expresiones verbales ya
emplea verbos auxiliares "haber"
y "ser" y da cierta prevalencia al artículo determinado. En el
curso de esta edad comienza a utilizar las proposiciones y el niño ya tiene un lenguaje comprensible, incluso
para personas ajenas a la familia, manifestando un dominio de la mayor
parte de la gramática de su lengua materna (sintaxis), por lo que los
especialistas suelen denominarlo como el período de la "competencia
sintáctica".
De cuatro a los cinco años de edad
A
los cuatro años de edad el niño domina
virtualmente la gramática, pero comienza a expresarse de acuerdo a un
estilo "retórico propio", tal como Einsenson señala.
El
niño empieza a utilizar los pronombre en el siguiente orden: Yo, Tú, Él, Ella,
Nosotros-as, Ustedes; contando con un vocabulario de 1, 500 palabras y a los
cinco años, 2, 300 palabras aproximadamente.
Entre
los 4 ó 5 años, el niño suele estar ya capacitado para responder a preguntas de comprensión referentes al comportamiento
social aprendido, dado que su lenguaje ya se extiende más allá de lo
inmediato. Esto se debe a la capacidad simbólica del niño y, como tal, puede
evocar y representarse mentalmente las cosas, acciones y situaciones,
trascendiendo la realidad y el presente.
Esa
capacidad y la necesidad de comunicarse, hacen posible un mayor y rápido
desarrollo del lenguaje infantil, facilitando también el desarrollo de la
inteligencia.